
Ya casi se acerca el momento
de ser libre de tu presencia,
o no sé si decir tu ausencia
presente en el mundo de mi interior.
Te pienso en desmedida
cuando a penas sin pensar me encuentro,
tu amor ya se suicida
en rozar de un triste viento.
Pues en un soplo, en una brisa
ya me acaricia tu fiero adios
Y es tan mortal que hoy lastima
el sentido que en tus minutos ayer murió.
Murió cuando al fin desperté
de un ruin y fiel recelo
que celaba mi alma en desmedida
de tu destierro encerrado en un cajón.
Cuando pensaste que el tiempo lo arreglaría todo
y no te fijaste en el latir de mi corazón,
la llama que ardía se fue extinguiendo
y no hay cenizas en las que te puedas recostar.
No soy un paquete en tu tiempo de espera
esperando ser abierto para tu pleno disfrute,
si no, que soy un ser en pleno ajuste
que necesita mano sincera y mirada eterna.
No soy tu capricho ni tu mujer futura,
solo soy alma en esa cura
que alivia la carga de ser de pasado
pues confirmo que soy del presente.
No soy de la vida que arropa otra
rigiendo sus sueños, su esperanza y su ilusión.
Ya casi se acerca el momento
de ser libre de tu presencia.
Tu máscara descarada que llamabas amor
se ha convertido en gran decepción.
Ya no son palabras las que enamoran mi alma
si no las acciones que nos hagan crecer.
El tiempo nos evoluciona,
tu tiempo evolucionó mi ser.
En mi criterio renace un existir.
Mi alma florece en un nuevo vivir.
Ya no soy la niña que jugaba en tu mano
mi mente se adueña de un porvenir
en el que ya tu nombre se escribió en la arena
y será borrado por un nuevo sonreír.
(12 de noviembre 2007)