El interés pasa por desapercibido con el reloj. Los minutos convertidos en meses se llevan los detalles de lo que encendió toda una pasión. Es tristeza lo que me envuelve al encontar como hojas de un árbol en el suelo del otoño, realidades tan solemnemente parecidas. Solemnidad es lo que ocupa los rostros que tantas veces observo, de parejas que esconden mil momentos que compartir en sus miradas mientras viajan juntos por la vida. También ellos son víctimas del olvido de lo que una vez los unió. Olvido que forma una barrera y separa las pupilas por cristales contrarios de un carro. Olvido que no les permite gozar de una cena frente a frente y hace que pierdan el camino hacia los ojos del otro. Lo que anima al alma se encierra en una caja mientras florecen las rutinas. Es desgarrador cuando ves cómo lo más profundo del ser, lo compartido entre dos personas cuyos sentidos se han hecho uno, corre junto a los gestos delicados, simples y capaces de mantener viva la llama, hacia el viento que cada vez sopla más fuerte. Me hace desear con todas mis fuerzas correr hasta el infinito en busca de la luz que no permita que mi caja se cierre por completo en la penumbra. Me hace pensar en lo que me ha inspirado a soñar con lo perfecto...lo que todos dicen que es irreal.

 

Ansío de pronto vivir en la imaginación, en la ficción donde siempre hay rosas con olor a encanto y de una vez por todas convertirla en mi realidad. Quieres crear otra realidad también?